HISTORIA DE LA CIUDAD DE QUILMES
Los Valles Calchaquíes, en Tucumán
sirvieron de albergue a un pueblo que, pese al paso del tiempo,
sobrevivió con el nombre de "Quilmes".
Su espíritu guerrero, dicen, les
impidió
mantener una convivencia pacífica con sus grupos vecinos… Hoy toda
su historia quedó grabada en una porción de naturaleza tucumana que
trascendió las fronteras provinciales y alcanzó el sur de Buenos
Aires.
El origen de los Quilmes nadie lo conoce exactamente, pero se sabe
que fue una población precolombina cuyos misterios lograron
traspasar el límite de la mortalidad. La ciudad fortaleza que
construyeron en los Valles Calchaquíes, aún se mantiene intacta y
sigue concentrando las miradas de investigadores y turistas.
Pudieron haber llegado de La
Rioja o Chile, según se dice. Pero la única certeza es que los
caracterizaba una hostilidad particular, en principio con los
pueblos vecinos y, más tarde, con los españoles. Cuando
desembarcaron los europeos los Quilmes no quisieron someterse a sus
"conquistadores" y desde el 1530 se desató una guerra que se
prolongó por 130 años. Finalmente, fueron doblegados, y las familias
que quedaron, obligadas a caminar hasta Buenos Aires. Por orgullo,
la mitad se habría suicidado en el camino. Y con el correr del
tiempo se extinguieron como pueblo. Sin embargo, su legado cultural
los hizo sobrevivir…
Hoy Quilmes es una Ciudad con
identidad propia, situada en el sur del Gran Buenos Aires.
Diversas razones de índole
topográfica, histórica, económica y cultural, han ido creando una
brecha definitiva entre el hábitat quilmeño y las "luces del
centro", más por imposición que por conveniencia, tal vez, pero
generando un valedero localismo. De ese localismo siempre nos hemos
ufanado los de Quilmes.
Existen importantísimos valores históricos en nuestra comunidad que
aportan innatos designios de localía. Quilmes es, todos sabemos, el
fruto de un implante. Los Quilmes que nos dieron nombre , nos dieron
también una raíz distinta; y aunque haya sufrido un largo genocidio,
esa raíz está en el acervo, en el patrimonio idiosincrásico de una
comunidad que se realimenta, y que se reconoce como grupo.
En los últimos años se ha
fortalecido asimismo un factor de corte económico, ante el excesivo
"mirar al norte" de los factores de producción e inversión de Buenos
Aires, como si de este lado del mapa no hubiera futuro. Ello ha
permitido, como contrapartida, que Quilmes y Lomas de Zamora en el
sur debieran asumir la capitalidad eventual de vastas zonas
densamente pobladas, a las que de todas maneras hubo que dotar de
una nueva centralidad, de una independencia ante la desprotección
del eje porteño. Vemos entonces que, más por necesidad que por
astucia, en Quilmes habrá que ir encontrándole la vuelta al
desarrollo definitivo de un hábitat propio, cortando el cordón
umbilical con la gran ciudad, mientras otras comunas "mejor
posicionadas" podrán seguir encandilándose con "la city".
Una última razón, de carácter cultural, interactúa con este estado
de desmembramiento metropolitano, siendo causa y efecto de la
aparición paulatina de nuevos medios de expresión para las mayorías
alejadas, con la posibilidad de nuevas apropiaciones vivénciales en
terrenos que, hasta hace poco, eran impensados. Así pronto habrá en
Quilmes 24 salas de cine, para citar un ejemplo.
Es así que, el equipamiento creciente, sustituye la necesidad de
interacción a nivel metropolitano para solidificar las viejas
identidades regionales. Un importantísimo, fundamental caso de esto
es la creación de la Universidad Nacional, pilar científico en la
posibilidad de ir en busca de la madurez comunitaria de nuestro
Quilmes.
Evolución
Historiográfica de Quilmes
Desde sus comienzos a nuestros días
Esta historia se inicia allá por
el año 1580 cuando Juan de Garay luego de fundar la ciudad de Buenos
Aires (segunda fundación), organizar su traza y ordenar el destino
de estas tierras, procedió a repartir las primeras catorce suertes
de estancia (tierras destinadas a la cría de ganado) ubicadas al sur
del Riachuelo y sobre la costa del Río de la Plata, se define de
esta manera la primera intervención del hombre sobre el medio
natural. En una de estas suertes de estancia comienza a escribirse
nuestra historia.
El sitio elegido, un lugar alto
frente al Río de la Plata sobre una barranca que sirve de límite
natural entre el bañado y una llanura con suaves lomadas, un punto
estratégico a 20 m sobre el nivel medio del río dominando el paisaje
circundante. La componente humana, un grupo de 200 familias de
indios Quilmes y Acalianos procedentes de los Valles Calchaquíes.
Esta mixtura dará inicio a la transformación del paisaje natural,
estableciéndose en 1666 el primer poblado al sur del Riachuelo: la
Reducción de la Santa Cruz de los Indios Quilmes. Toda Encomienda
Real debía tener una iglesia y un cura, de esta forma se construye
la capilla como testimonio del primer asentamiento poblacional.
Pronto el clima, el desarraigo, las enfermedades, hacen que la
población vaya disminuyendo contando para 1726 con sólo 141 indios.
La llegada de los otros pobladores, criollos y españoles dedicados
al comercio y contrabando de cueros vacunos, dará origen al
establecimiento de las estancias generando el desarrollo económico
de la zona.
Por decreto del 14 de agosto de 1812 se da por extinguida la
Reducción y se ordena el trazado del pueblo de Quilmes, sobre las
tierras de la suerte de estancia que ocupaba la extinguida Reducción
(Av. Zapiola en Bernal, calle Guido en Quilmes, hacia el este la
barranca y al oeste un poco más allá del arroyo Las Piedras), tarea
que se concreta recién en 1818 con la confección de los planos del
mismo por el agrimensor Francisco Mesura.
La planta urbana que contaba con cuatro plazas respetaba como centro
la plaza y la iglesia de la antigua Reducción y se extendía desde la
barranca hasta la actual Av. Hipólito
Yrigoyen y desde la Av.
Alberdi hasta Av. Brandzen. Estas dos últimas avenidas definían el
límite con las doce quintas de cuatro manzanas cada una que
flanqueaban la planta urbana y desde la Av. Hipólito Yrigoyen hasta
el arroyo Las Piedras se extendían las setenta y dos chacras de
dieciséis manzanas respectivamente, luego se procedió al reparto de
tierras y también la construcción de un templo, es así como en 1828
se levanta la primera iglesia de adobes cocidos convirtiéndose en la
expresión y el símbolo del pueblo libre de Quilmes.
Para mediados del siglo XIX el pueblo contaba con iglesia y
cementerio contiguo a la misma, una casa de altos frente a ella
(esquina Mitre y Rivadavia), otras doce casas de aspecto común y
algunos ranchos de caña y paja. Recién a partir de 1856 con la
preocupación e intervención de los municipales y otros hechos que se
irán sucediendo se comenzarán a ver los adelantos.
En 1872 llega a Quilmes el ferrocarril de Buenos aires a Ensenada,
sus vías corren casi paralelas al viejo Camino de la Arena o de la
Media Luna por donde circulaban las carretas y las diligencias, este
elemento nuevo en el paisaje urbano definirá el límite o borde entre
el pueblo y el campo, permitirá la llegada de nuevos pobladores
oriundos de Buenos Aires que huyen de las epidemias de cólera y
fiebre amarilla, facilitará también la llegada de visitantes a
nuestra costa, quienes junto con el tranvía a caballo recorrerán las
calles para llegar a nuestra ribera para luego elegir a este pueblo
como lugar de reposo y veraneo construyendo posteriormente sus
quintas de fin de semana.
Los inmigrantes italianos en su mayoría serán los que le darán
identidad a la vivienda urbana (arquitectura italianizante). Quilmes
en 1880 se postula como candidata para ser la capital de la
provincia de Buenos Aires, compitiendo con otras ciudades, el
progreso era evidente, el ferrocarril es el medio de comunicación
más seguro tanto para el transporte de pasajeros como para el de
carga, facilitando el establecimiento de fábricas a la vera de sus
vías, siempre del otro lado del pueblo. Este no sólo será el caso de
la Cervecería en Quilmes sino también de Rigolleau en Berazategui,
de la Maltería en Hudson y de la papelera en Bernal, convirtiéndose
en hitos o puntos de referencia para el viajero, brindándole
identidad a cada pueblo y convirtiéndose en símbolos de prosperidad
y progreso.
Comienza el siglo XX con la
construcción de nuevos edificios públicos marcados por el
eclecticismo: Escuela Nº 1, Palacio Municipal, Biblioteca, Registro
Civil y Comisaría, la ciudad se prepara para estar a la altura de
los festejos del primer centenario (1810-1910).
Finalizando este período se inaugura en 1915 La Rambla sobre la
ribera, un complejo que cuenta con piletas, hotel, restaurante,
confiterías y cine al aire libre, definiendo a Quilmes como centro
turístico (el diario La Prensa lo compara con la Rambla Bristol de
Inglaterra).
El 2 de agosto de 1916 por ley, Quilmes obtiene la jerarquía de
ciudad debido a sus cuatrocientas cuadras pavimentadas (adoquinado),
al Palacio Municipal, a los bancos de la Provincia de Buenos Aires y
Popular de Quilmes, a la Escuela Normal, a sus industrias, su
población, el ferrocarril y el complejo de La Rambla en la Ribera.
Este progreso facilitará el establecimiento de nuevas industrias, ya
no a la vera de las vías de ferrocarril sino cerca de los caminos
(1920) o del recorrido del tranvía eléctrico, generando la creación
de barrios obreros en las cercanías de las plantas fabriles
extendiendo de esta manera la trama urbana hacia la periferia, así
es como comienza a poblarse La Colonia (Quilmes oeste) y Bernal
oeste.
Con el mejoramiento de los caminos, obras de desague y fuerza motriz
sumadas a ciertas franquicias impositivas para fortalecer la
radicación de industrias se instalan en el partido a partir de 1930:
Textilia S.A., La Bernalesa, Rhodia, Ducilo, etc.
Los dueños de dichas industrias construirán sus residencias en esta
ciudad ocupando la zona de la barranca que poco a poco se irá
caracterizando por su arquitectura predominantemente pintoresquista.
Para 1946 Quilmes cuenta con setecientos cinco establecimientos
industriales continuando en forma creciente el asentamiento de
industrias en el partido y sus respectivos barrios obreros,
principalmente sobre las avenidas 12 de Octubre, Av. La Plata,
Calchaquí y Camino Gral. Belgrano. El comercio se afianza sobre las
calles y avenidas principales de acceso a la ciudad y en el centro
Rivadavia es la calle que nuclea la actividad comercial cotidiana.
La migración interna en busca
de trabajo provoca una demanda de vivienda muy importante, que a
pesar de los planes implementados por el gobierno no se logra cubrir
y comienzan a generarse los asentamientos espontáneos en lugares
marginales; aprovechando esta situación comienzan a lotearse sin
planificación grandes extensiones de tierra, entre ellas las de San
Francisco Solano, La Florida y Barrio Parque Calchaquí.
El evidente aumento de población en estas últimas décadas y los
grandes loteos sin planificación de importantes sectores, determinan
un crecimiento caótico del suburbio, así como también la
especulación inmobiliaria y el auge de la propiedad horizontal,
generan la densificación del área centro comercial con la
construcción de edificios en altura (arquitectura de las
inmobiliarias y empresas constructoras) provocando la demolición
indiscriminada de edificios de valor patrimonial por especulación
económica debido al valor del metro cuadrado.
El cierre de las grandes fábricas provoca el abandono de sus
instalaciones con el consecuente deterioro de las mismas, influyendo
por ende en su entorno; posteriormente estos grandes predios son
adquiridos y ocupados por las cadenas de Hipermercados.
Las pocas grandes extensiones de campo a lo largo de las autopistas
son ocupadas por barrios privados provocando la migración de muchos
habitantes de las zonas urbanas, que abandonan la ciudad en busca de
seguridad y una mejor calidad de vida, dejando sus residencias
urbanas en manos de las inmobiliarias.
Nuestra ciudad es un relato ininterrumpido de más de trescientos
años de historia, donde cada generación ha dejado su testimonio como
legado para las generaciones futuras; conocerla, respetarla y
conservarla requiere del esfuerzo y compromiso de todos nosotros
"los quilmeños".
Textos y gráficos: Marta Oliva
Colegio de Arquitectos de Quilmes
Pacto de Hermandad
• ¿Cuál es la importancia de este Pacto de
Hermandad?
Es un hecho histórico, trascendente y
único. en primer lugar, porque es la primera vez que se realiza una
muestra fotográfica de esta naturaleza, nada más y nada menos que en
el Museo de Hombre de París que es el lugar por excelencia , el
centro universal del estudio de las razas humanas, de la evolución
del hombre a través de todos los tiempos. Además constituye el
primer Pacto de Hermandad que firma la República Argentina con la
comunidad india del país.
• ¿Anteriormente no existió ningún otro
pacto?
Existe un solo antecedente en el año
1995, que es el Pacto de Luxemburgo, donde en el ducado de
Luxemburgo se firma un pacto con la Comunidad Kolla Argentina. Pero
es la primera vez que la Argentina firma un Pacto de Hermandad, y se
hace justamente desde el Municipio de Quilmes.
• ¿Qué trascendencia tiene a escala mundial?
Se hace de cara al mundo como un
hecho histórico, que demuestra que cuando hay voluntad y decisión se
pueden hacer cosas productivas.
• ¿A qué responde el Pacto de Hermandad?
Bueno, se debe a los lazos
indiscutibles que nos unen a la Comunidad India de Quilmes, acá la
historia se cuenta con cortes pero no hay que olvidar que no es así,
que existe una comunidad desde el año 1666 en que se instala la
Reducción de los Indios Quilmes hasta el año 2000, casi trescientos
treinta y cuatro años que se cumplen el próximo 14 de agosto, sobre
la historia de los Quilmes y nuestra ciudad.
• ¿Cómo recibe la Comunidad India de Quilmes
este Pacto?
Como algo muy positivo, ya que ellos
están constituidos, tienen su personería jurídica, y son avasallados
en muchos de sus derechos; uno de ellos es el derecho a las tierras,
que les fueran dadas por una cédula real alrededor del año 1700, y
este pacto viene a constituir la primera acción concreta que tiene
que ver con hacer cumplir el artículo 75 de nuestra Constitución
Nacional, en su reforma del año 1994 cuando el actual presidente de
la Nación, el Dr. Fernando de La Rúa, en aquel momento senador,
fuese el autor de la Ley de Protección a los Aborígenes.
• ¿Qué aspectos específicos se tocan en el
pacto?
En realidad contiene muchos aspectos
que tienen que ver con salvaguardar la cultura India Quilmes,
rescatando, revalorizando y respetando las tradiciones a través de
los años y que se conozca en nuestro distrito la historia tal cual
sucedió; por otra parte incentivar la participación de todos los
integrantes de la Comunidad India en el proceso socioeconómico de la
Nación, rechazando la discriminación y la violencia que aún hoy
padecen.
FUENTE:
Consejo Municipal de Turismo, municipalidad deQuilmes
Santa Coloma
Testigo de la Historia
Es testigo de su tiempo y valuarte de
la memoria. La casa de Santa Coloma no sólo es un Monumento
Histórico sino la construcción más antigua de la ciudad. Un lugar
más de nuestra identidad que se debate entre su débil existencia y
el derrumbe.
Junio de 1807. Llovía en las costas del Río de la Plata. La fuerte
sudestada inundó los bañados y el caudal de los arroyos hacía la
ribera intransitable. Desde enero el alcalde de la hermandad Juan
Blas Martínez, ordenó reforzar las defensas locales ante un
inminente ataque inglés. Un año antes, las costas de Quilmes fueron
protagonistas del desembarco de los invasores.
El fuerte viento y el agua
retiraron de las costas a los navíos en el puerto de Buenos Aires.
Las costas no permitían el ingreso de las embarcaciones a tierra
firma. Pero fue a algunos kilómetros de allí donde la historia
comenzaba a escribirse. El 28 de junio de 1807, tropas inglesas
desembarcaron en las costas de la Ensenada. Las defensas móviles
españolas que estaban instaladas en Quilmes se replegaron hacia
Buenos Aires.
Al avanzar sobre Quilmes, las tropas inglesas se liberaron de sus
mantas para aliviar su equipo y formar un puente sobre el lodo. La
resistencia criolla y española atacaba fugazmente a los invasores a
la vez que se replegaban hacia el norte. Mientras tanto, el General
Lewinson Gower, comandante de esa vanguardia inglesa, recibió
órdenes de continuar la marcha hacia la metrópoli. El grueso de la
campaña llegó más tarde al mando del General John Whitelocke, quien
tenía a su cargo más de siete mil hombres. La Segunda Invasión
Inglesa comenzaba a gestarse. En su camino, las tropas inglesas
buscaron refugio. Y fue la propiedad de un oidor del Cabildo de
Buenos Aires, Don Juan Antonio Santa Coloma el lugar para el
campamento inglés.
Las tropas inglesas continuaron su marcha al día siguiente y se
rindieron el 5 de julio de 1807 ante las fuerzas españolas.
La leyenda
Juan Antonio Santa Coloma era
un español que compró las tierras de su propiedad el 30 de octubre
de 1805 a Juana Nepomucena de Echeverría. Entre ese año y el
siguiente ordenó construir su casa con mano de obra esclava de
África. Una inmensa propiedad que originalmente medía 32 metros y
era un típico exponente de las viviendas rurales del siglo XVIII:
simple y con austeras fachadas. En la actualidad se conservan unas
ocho habitaciones de las diecisiete que llegó a tener: dormitorios,
comedor y sala de recibo, capilla, almacén de forrajes, despensa,
granero, horno de pan, caballerizas, cocheras y dependencias de la
servidumbre.
Los materiales con que se construyó eran los corrientes de la época:
muros de ladrillos asentados en barro y revocados a la cal,
cubiertas de azotea con tejas sostenidas por rollizos de palma, y
pisos de ladrillones.
Cuenta la leyenda del lugar que Santa Coloma mandó a uno de sus
esclavos enterrar su tesoro en las cercanías de su casa. La memoria
popular alimentó la historia entre los lugareños y los niños. No hay
pruebas de la existencia del tesoro, pero es un elemento más de la
memoria colectiva.
Santa Coloma vivió en la casa con su esposa y sus once hijos hasta
1829, año en que murió. Una vez muerta su madre, los herederos
pusieron en venta la propiedad en 1868. La última propietaria del
lugar fue Gerónima Léxica de Cramer. Y son sus hijos quienes donan
la casa a la congregación de Hijas de María Auxiliadora, que a
partir de 1868 pasó a ser parroquia y desde 1976 es propiedad del
Obispado de Quilmes.
Desde el 10 de diciembre de 1945, por iniciativa de la Junta de
Estudios Históricos de Quilmes, la casona de Santa Coloma fue
declarada Monumento Histórico Nacional por el Poder Ejecutivo
Nacional.
FUENTE:
Consejo Municipal de Turismo.Municipalidad de Quilmes.
MISION DE ROTARACT
El propósito de Rotaract es ofrecer una oportunidad a hombres y
mujeres jóvenes de aumentar los conocimientos y condiciones que les
ayuden en su desarrollo personal, y los impulsen a buscar una
solución para las necesidades físicas y sociales de sus comunidades
y a promover mejores relaciones entre los pueblos de todo el mundo
en un marco de amistad y servicio.
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