Rotaract Club Quilmes

Venís...

Nos reunimos todos los sábados a las 13 Hs en la sede de nuestro Rotary Club en San Lorenzo 181 e/ Lavalle y Moreno. Te esperamos.

Para contactarnos escribinos a info@rotaractquilmes.org.ar

 

Quilmes, madre de las ciudades


En 1666 trajeron a estas tierras desde los Valles Calchaquíes a la brava gente de los Quilmes, quienes se resistieron en su tierra natal y lo hicieron también en estas tierras desde la Reducción de Exaltación de Santa Cruz de Los Quilmes. Aquí sufrieron el desarraigo, y el castigo de no poder mantener su cultura, su lengua y su religión. Suavemente fueron languideciendo, sin esperanzas de poder retornar a sus montañas y valles, su aire seco, el viento y la humedad de estas tierras les hacían sentir aún más su extrañeza.
El partido a fines del siglo XVIII abarcando los actuales partidos de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Alte. Brown, Florencio Varela, Berazategui, parte de La Plata y Ensenada, además del de Quilmes.
El Triunvirato resuelve en 1812 suprimir la reducción y convertir a Quilmes en "pueblo libre".
El primero en lograr su autonomía municipal, en 1852 fue Barraca al Sud, actual Avellaneda que incluía las tierras de Lanús, la que a su vez se independizó casi un siglo después. en 1861 se separa Lomas de Zamora, en 1873 Alte. Brown, en 1891 Florencio Varela y el último desgarramiento que sufrió el viejo hogar quilmeño fue la autonomía municipal de Berazategui en 1960.


A su vez dentro del distrito los antecedentes de subdivisión en las localidades actuales:


Don Bosco:
               
 En 1894 se establecieron en Bernal los sacerdotes salesianos y poco después las Hermanas de María Auxiliadora. La influencia de estas congregaciones hace que en 1929, los vecinos de la hasta entonces llamada Estación KM.13, piden que se de a la misma el nombre de Don Bosco y el 4 de noviembre de 1929, por un decreto del Poder Ejecutivo Nacional se bautiza a la ciudad con ese nombre.

Bernal:
          
El cuartel II del partido de Quilmes toma el nombre de Bernal hacia el año 1878, al inaugurarse la Estación del Ferrocarril en terrenos que fueron donados por Félix Bernal, que se afincaría en estas tierras hacia 1850.


Ezpeleta:
              La fecha de fundación del pueblo no se puede precisar, pero se puede establecer que el 8 de enero de 1891, Donato Sagré, Justo Carballo y Simón Ezpeleta piden a la municipalidad la aprobación de la traza del pueblo hecha en terrenos de la propiedad de Ezpeleta.

San Francisco Solano:
                               
  Las tierras que hoy forman San Francisco Solano, permanecieron sin fraccionarse, totalmente despobladas hasta 1948 aproximadamente, y en dicho año la Dirección de Geodesia del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires aumenta la subdivisión de las tierras para que luego se fundase el pueblo.
Por Ordenanza Nº 1803 del 23 de septiembre de 1949, la Municipalidad de Quilmes denominó a esas tierras San Francisco Solano.
Tomó información del libro "Historia del pueblo de San Francisco Solano y Villa La Florida" de Luís Gerardo Barbieri para contarles sobre los orígenes de las "Chacras de San Francisco".
"El 17 de febrero de 1773 el convento de San Francisco que se levantaba en la Capital Federal, compró a Félix de la Cruz una extensión de campo de unas 240 cuadras en el paraje denominado antiguamente Cañada de Gaete.
A su vez la descendencia del capitán don Pedro de Izarraga hicieron donación al convento de San Francisco de una extensión importante donde los religiosos levantaron algunas construcciones y realizaron plantaciones de hortalizas y frutales conocidas con el nombre de Chacras de San Francisco.

En 1871 el convento vendió los terrenos y fue sucediéndose en la familia Obligado hasta el casamiento de una heredera con don Pedro Claypole.
En 1948, la Dirección de Geodesia del ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires autorizó la subdivisión para las tierras para previo loteo, fundar un pueblo. Se estableció que se llamaría Paulino Barreiro que era el nombre del Juez de Paz asesinado por la mazorca el 18 de septiembre de 1840, por unitario, según reza en la partida de defunción de la Iglesia de Quilmes.
Inexplicablemente, sin ninguna información del Concejo Deliberante que había dado el nombre de Barreiro por Ordenanza Nº 1803, el 23 de septiembre estableció denominar el lugar San Francisco Solano y ya el 15 de mayo de 1949, se realizó el primer remate de la compañía Tulsa en San Francisco Solano quedando fundado el pueblo.


Prof. Susana Lagger

 

Vivi el pulso de nuestra ciudad!

Quilmes está cerca de todos en sentimiento y en distancia. Recostada sobre el río a sólo 17 km. de Buenos Aires.
Quilmes no es una típica ciudad del interior. Quilmes no es tampoco una ciudad sofisticada, pero Quilmes tiene algo especial, que la hace diferente. En nuestra Estacion de Trenesciudad convergen como en pocas todos los recuerdos y todas las presencias.
Su vieja estación suele recibir a los visitantes, con esa calidez propia de los pueblos urbanos. Desde la Plaza de la Estación (H. Yrigoyen) ya se puede advertir la imagen inconfundible de las chimeneas de la Cervecería, la cual se identifica con nuestro nombre.
Calle Rivadavia Recorra el paseo peatonal Rivadavia, el pulso vivo de nuestra ciudad. Paseo obligado de los jóvenes exigentes, de las mujeres coquetas y de las familias sin prisa. Allí podrá encontrar elegantes locales con las mejores marcas y los mejores precios. Venga de compras a Quilmes y deléitese con las vidrieras que se visten de nuevo para usted, todos los días. Al cruzar la calle Mitre, nos encontramos en la Plaza San Martín, donde los intereses parecen transformarse. Un velo de historia cubre los muros de la manzana histórica, testigo fiel de sus más de 300 años de vida.
Los antiguos relatos sobre los Indios Kilme, las sombras de la triste reducción y la sangre de los primeros habitantes es la leyenda revelada en este sitio. La antigua Iglesia de la Inmaculada Concepción, hoy Catedral, cuya construcción comenzó en 1864 y que ostenta una fachada neocolonial, a semejanza del Gesu de Roma, abre sus puertas a quienes buscan paz, historia y recogimiento.
Catedral

Plaza San Martín


Escuela Nº 1 En el centro geográfico de la Plaza encontramos un monumento ecuestre realizado en bronce, del Libertador General San Martín, un busto de Sarmiento, un Monumento al Indio Kilme, la figura plasmada en piedra del artista Carlos Morel y el homenaje a los caídos en Malvinas forman parte del acervo escultórico de la plaza. La Casa de la Cultura (antiguo Palacio Municipal), muestra la beta artística de los quilmeños, todas las manifestaciones culturales que aquí se desarrollan son apreciadas gratuitamente.
La Biblioteca Popular Domingo F. Sarmiento y la Escuela Nº 1 B. Rivadavia (la primera del distrito) completan la manzana histórica.
Bajando por la calle Rivadavia se puede observar el Museo de Artes Visuales "Víctor Roverano" centro de frecuentes y renombradas exposiciones.
Ahora conozca el otro Quilmes, el de las calles somnolientas, el de las residencias señoriales, el de jardines seductores. Descienda por la barranca e inicie por el boulevard el caminio hacia la ribera.
Ya sobre la calle Otamendi se levanta el imponente monumento al indio Kilme, un justo homenaje a esa raza indomable que dejara su legado nada menos que el nombre de nuestro distrito.
Siguiendo hacia el este "el río" y en sus playas arcillosas una multitud que goza de la brisa y de un horizonte color "león" interminable. Más allá de los veleros y de las barcazas, la naturaleza se muestra tal como es. Es el ámbito inconquistable de la selva.

Siéntese, frente al río y contemple todas las posibilidades que ofrece a los que aman la aventura. Verá cientos de embarcaciones perderse en la inmensidad del río, jóvenes debatiéndose con el viento del sudeste en la práctica de windsurf y al atardecer un recientemente construido estadio de beach volley, es el escenario de los más intrincados desafíos de las bronceadas quilmeñas amantes de ese deporte.
Av. Cervantes

Club Náutico

Paseo de la Bahía Internándose en el río sobre una construcción de madera armoniosamente diseñada se encuentra el Paseo de la Bahía, que ofrece relax, sol, buena comida, diversión, música, piletas, shows en vivo y toda la diversión.
Frente a la costa un variado repertorio de Restaurantes satisface todos los gustos: parrilladas, mariscos, picadas, pizzas y torrentes de cerveza. Ideal para las dilatadas noches de verano que pueden complementarse con espectáculos gratuitos en el Escenario Municipal "Hugo del Carril". Jóvenes extienden eufóricos la noche de Quilmes en sus veredas pobladas de motos y ruidos.
Rambla

Escenario Municipal

La noche de Quilmes no es sólo la ribera, sobre las principales avenidas de acceso podrá encontrar los más imponentes mega bailables de la zona sur. discotecas totalmente equipadas con la mejor tecnología para hacer una noche fascinante.
En nuestra ciudad podrá encontrar variados e interesantes shoppings, patios de comida, juegos, cines y todo para el esparcimiento familiar.

Estadio Centenario La pasión futbolera se ve reflejada los días de partido cuando el Quilmes Atlético Club hace las veces de local en su nuevo Estadio Centenario, una obra espectacular para albergar más de 30 mil almas que se funden en un abrazo interminable cuando esa redonda mágica, que une corazones, toca el fondo de la red.
En la localidad de Bernal dinamizada por la Av. San Martín, camino casi obligado para los que nos visitan desde la Capital Federal, se encuentra el primer Monumento a Cristóbal Colón de la República Argentina. En las proximidades a la Estación de Bernal podrá observar las torres de la Parroquia y Santuario de Nuestra Sra. de la Guardia, escenario de la vida cultural de esta localidad, junto con la Biblioteca Popular J.M. Estrada y al Complejo Cultural Mariano Moreno.
El Museo Histórico Alte. Brown es un sitio de atracción para los que se interesan por la historia local.


FUENTE:
Consejo Municipal de Turismo
, Municipalidad de Quilmes
 

 

SAN FRANCISCO SOLANO

Los ojos de los querandíes se perdían en la inmensa planicie ondulada, quebrada aquí y allá por un solitario árbol.
Una alfombra verde, de color verde tierno del trébol, se extendía en toda su anchura limitando en el fondo azulado con el horizonte.
La imagen se cortaba a veces por el vuelo rasante de algún ave, cotorras, tal vez que se perdía en la alfombra verde o en los matorrales.
El clima templado, benigno, facilitaba el desplazamiento de los querandíes por la zona. Buscaban huevos, raíces, alguna mulita, venados, liebres, vizcachas o perdices, cigüeñas, garzas, chorlitos, patos y teros, cuyos huevos y carne, complementara su dieta abundante en peces de los próximos arroyos y ríos.
Ellos eran los "come grasa", como los llamaban sus vecinos por comer las grasas de los peces abundantes en los bañados costeros.
En los bañados costeros abundaban, además, los juncos y cortaderas, así como los sauces, ceibos, los que llamaban "suiñandi" del litoral, diferente de la Ceiba del norte.
En la planicie espinillos, distintas acacias, porotillos, enredaderas como mburucuyá, zarza, moras, tasis, etc.
Tal vez el silbo de mixtos y jilgueros acompañara las tranquilas siestas y al atardecer el arrullo de las torcacitas, especialmente en verano.
Algún hornerito laborioso ensayaba la construcción de su casa, bajo las miradas atentas de los niños, y el revoloteo gentil de un picaflor.
Por las noches, los chistidos de una lechuza obligaban a dormir con miedoso sueño a algún indiecito desvelado.
En las lomas, las ondulaciones, se encontraban pequeños montes de talas, espinillos, algarrobos, chañares y otras especies hoy desaparecidas, grandes montes de durazneros que proporcionaban abundante fruta y leña.
Esta vida de andar lento se vió interrumpida brutalmente con la llegada de otros hombres que portaban una cultura diferente sostenida desde una fe que no respetaban otras creencias por considerarse la verdadera y una cultura que tampoco respetó otras culturas por considerarse superior.

 

El pago de la Magdalena

 

En el año 1580, el 11 de junio, Juan de Garay, proveniente de Asunción fundó, la ciudad de Buenos Aires en las proximidades del asiento que Pedro de Mendoza intentara en 1536.
El 24 de octubre del mismo año repartió las tierras desde el centro y sus alrededores , entre sus acompañantes.
Las tierras destinadas para chacras y labranzas fueron las del norte hasta el Río Las Conchas, así como las del oeste y el sur del Riachuelo, fueron entregadas como suerte de estancias para ganados.
Las Leyes de India, y las Ordenanzas de Poblaciones, establecían a que iban a ser destinadas las tierras para labranza o pastoreo.
La suerte de estancia que ocupa hoy a Don Bosco fue entregada a Luís Gaytaán que se ausentó prontamente del lugar, las tierras de Bernal fueron entregadas a Pedro Geréz (o Jeréz), Pedro de Quiróz lo que es Quilmes y Pedro de Izarraga las tierras de Ezpeleta y San Francisco Solano, Alonso Gómez las de Villa España hasta el arroyo Conchitas.

 

Las Campanas de Cordenons...
un milagro de Navidad


Un día de junio de 1951, partía de Cordenons (Italia) para la Argentina, un joven emigrante de 22 años, llamado Gilberto Bianchet; eran las doce menos diez, iba solo en el autobús hacia el puerto de Génova. Al pasar frente a la Iglesia, le pidió al conductor que se detuviera frente al campanario y parase el motor; era el único pasajero y quería escuchar, quizás por última vez aquel replique de las campanas que había escuchado desde su nacimiento.
Dieron las doce campanadas e inconscientemente él ligó ese número a su futura ausencia: 12 meses?, 12 años? o no volveré nunca más a mi pueblo natal?
Llegó a la Argentina y pasado el tiempo, se casó con una joven de su mismo pueblo y se radicaron en Barrio Parque, Bernal.

En diciembre de 1984 recibe en su casa, para las fiestas navideñas, al señor Renato Appi, poeta y escritor de su pueblo y juntos participan de la Misa de Gallo en la Iglesia de Nuestra Sra. de la Paz, al finalizar el acto religioso, el Sr. Appi le pregunta a Bianchet: -¿Aquí no acostumbran a hacer replicar las campanas en Navidad?-.
La respuesta de Beto fue -no tenemos campanas, ni campanario-.
Y en ese momento se produjo el milagro de Navidad. El Sr. Appi mediaría en Cordenons para que aquel pueblo donara las campanas y los habitantes de Barrio Parque, harían el campanario, estableciendo un puente de amistad entre los dos pueblos.
Allá en Italia pusieron manos a la obra, ya que todos tenían algún famiiar o amigo en la Argentina; se hicieron festivales folclóricos para recaudar fondos, colaboró el Municipio y las asociaciones de jubilados. Las campanas que hoy luce el campanario, fueron encargadas en una fundición de Veneto, que desde 1453, se dedica a la fabricación de estas piezas con verdadera maestría.
En tanto el Padre Rumbo obtuvo la autorización del Obispo Jorge Novak y escribieron una carta la que tradujeron, publicaron e hicieron conocer a todo el pueblo; el sobre llevaba impresa la figura del futuro campanario del que se había hecho un esbozo.
Por fin y después de muchísimas peripecias y sinsabores, el domingo 6 de mayo de 1990, fueron inauguradas.
En homenaje a Gilberto Bianchet, el reloj tiene sus manecillas indicando las doce menos diez, aquella hora de la partida de su pueblo natal y en la que nació esta historia, por ella, es un placer y una emoción diaria, para todos los que vivimos en Barrio Parque, escuchar el replique de las campanas de la Iglesia de Ntra. Sra. de La Paz.


Características :
Sonido Peso Institución
DO 210 Kg. Nuestra Señora de La Paz de la Guardia de Bernal, Santa María Maggiore Cordenons. Reza por nosotros.
RE 150 Kg. Santa Francisca Cabrini Ayuda nuestros emigrantes.
MI 110 Kg. Señor dale paz a nuestros muertos.

En las tres, además dice: Año de la Paz 1986 - Fondería Ing. Poli-Vittorio, Veneto-Italia.
La confección de las campanas es perfecta. Su pulido es color oro, y sus sonidos son del timbre indicado exacto, fueron verificados por el vecino de la iglesia y músico señor Karinkanata.
Las Campanas de Cordenons, son una verdadera obra de arte


Guillermo Enrique Hudson
Hijo de la Pampa


Guillermo Enrique Hudson nació el 4 de agosto de 1841 en el sector del antiguo partido de Quilmes que hoy pertenece a Varela, fue uno de los más grandes escritores a principios del siglo XX traducido a varios idiomas, y fue el primero que hizo conocer a la Argentina, y especialmente a nuestra Pampa Bonaerense, en todo el mundo.
Su hogar natal, un humilde rancho en la estanzuela "Los Veinticinco Ombúes", comprado por su padre a Tristán Muño Valdez, uno de los más importantes Terratenientes quilmeños de aquél entonces y cuñado de Rosas. Esta estanzuela es del siglo XVIII, Monumento Histórico y sede del Museo Provincial que lleva su nombre de "Hijo de la Pampa".
Ningún escritor vivió en nuestro país como él, absolutamente siempre en el campo, ni deambuló por nuestra llanura durante quince años como un gaucho más, trabajando en varias estancias como resero, esquilador o peón; modestísimamente pero siempre muy bien montado con excelente tropilla, su único lujo. Las intensas experiencias que fue acumulando durante los 33 años de su residencia en nuestro medio, marcaron a fuego su personalidad y aparecen vívidamente en toda su obra.
En 1874, cuando iba a finalizar la Presidencia de Sarmiento y nuestros campos estaban siendo alambrados y surcados por el ferrocarril, emprendió su viaje sin retorno a Inglaterra. Allá vivió casi medio siglo añorando estos campos, paraíso perdido que recuperó mediante sus veintiséis libros, en cuyas páginas más profundas y estremecedoras, pailpitan sus inolvidables años vividos en el país.
Los libros que más contribuyen a consagrarlo en todo el mundo fueron: "La tierra purpúrea" (1885); "El naturalista del Plata" (1892); "Días de ocio en la Patagonia" (1893); "El Ombú" (1902), considerado por muchos críticos ingleses como uno de los cuentos más perfectos en toda la historia de ese idioma; "Mansiones verdes" (1904); "Aventuras entre pájaros" (1913); "Allá lejos y hace tiempo" (1918); "Aves del Plata" (1920); "Una cierva en el parque de Richmond" (1922). En todos sus libros y muchos trabajos breves se encuentran numerosísimas descripciones de nuestra flora y fauna, así como de arquetipos humanos de la sociedad pampeana en la segunda mitad del siglo XIX, lo cual constituye un verdadero tesoro para los estudiosos de esa época clave, en la que se fueron plasmando caracteres esenciales de la nacionalidad argentina. Asimismo en ellos encontramos observaciones detalladas con enorme verismo de usos, costumbres, viviendas, mobiliarios, atuendos, enseres, fiestas típicas y otros aspectos que resultan de gran utilidad para lograr un conocimiento profundo de nuestra estructura social de entonces.
Por todo lo mencionado, a la cultura nacional le resulta de enorme importancia la difusión de la vida y la obra de Guillermo Enrique Hudson, así como la acción que desarrolla el museo situado en "Los Veinticinco Ombúes", cuya visita resulta de sumo interés para todos los argentinos. Tampoco puede dejar de señalarse el relevante aporte que significaría para el desarrollo espiritual de la Argentina la edición de las obras completas, que aún no se ha concretado en nuestro país.

Prof. Juan Carlos Lombán

 

 

 

 

 


MISIÓN DE ROTARACT
" El propósito de Rotaract es ofrecer una oportunidad a hombres y mujeres jóvenes de aumentar los conocimientos y condiciones que les ayuden en su desarrollo personal, y los impulsen a buscar una solución para las necesidades físicas y sociales de sus comunidades y a promover mejores relaciones entre los pueblos de todo el mundo en un marco de amistad y servicio. "


 

Rotaract Club Quilmes no reclama ningún derecho sobre los nombres o marcas registradas de RI, ni se hace responsable por el uso indebido que terceros podrían hacer del mismo utilizando esta página Web.